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Relatos eroticos del dia:

Sometida a mi jefe.

Por fin estaba de vacaciones, lejos de la oficina y el odiado jefe. Me llamo María y trabajo como secretaria en una multinacional. Mi jefe es un tipo gris, siempre vestido correcto, siempre serio, no dedica ni medio minuto al día para mostrarse amable.

Me extrañó que me diese las vacaciones en los días que pedí pero bueno supongo que se estaría volviendo humano.
Decidí ir a la playa, y como quería estar sola y relajada no dije nada a mis amigas. Ya alojada en el hotel, mi sorpresa fue cuando veo a mi jefe llegar y pedir habitación. Casi me muero del susto. Se acerco a mi, y me miró de arriba a abajo de una manera que jamás había notado en El.

Me puse como un tomate, pero El, al contrario que en la oficina, me saludó. Eso si se le notaba esa superioridad que demostraba en el trabajo.

Estaba hay que reconocerlo muy guapo con ropa informal, y pese a que tendría unos 40 años se conservaba muy bien. Yo seguí con mi rutina de playa y lectura, y ahí estaba tumbada tomando el sol, cuando se acercó a mi y me dijo que si aceptaba una invitación para comer. Yo no me lo podía creer el jefe y ligando conmigo. No sabía que hacer pero me atraía mucho así que dije que si.

En la comida me dijo que estaba celebrando su divorcio, que su mujer se había vuelto muy aburrida en la cama, que a él le gustaba cierto tipo de juegos.

Yo le pregunté "¿Y qué tipo de juegos?"

El se rió, y me dijo que eran juegos de perversión.

Noté que miraba mi cuerpo de una forma que me hacía poner cachonda.

El me dijo, mira te habrá extrañado que te diera las vacaciones justo cuando las pediste. Yo le dije que si.

El me dijo te las di porque quería estar contigo, porque quiero que juegues conmigo a esos juegos perversos que tanto escandalizan a mi mujer.

No se porque no me sentí violenta ante la situación, en mis fantasías mas ocultas también había soñado con probar más cosas en el sexo.

Le pregunté que tipo de perversiones quería practicar y el me contesto diciendo que tendría que someterme a él como esclava.
Me dijo que el se ocuparía de mi entrenamiento y doma, pero que para ello tenía que aceptar. Yo no sabía que decir, y él me dijo, no hace falta que me contestes ahora, si quieres te haré una sesión de prueba y tras ellas decides. Entonces me dijo que tenía unos asuntos urgentes que tratar y que me fuera a su habitación a las 9 de la noche.

Sentía la adrenalina correr dentro de mí, estaba ansiosa y temerosa a la vez por probar algo que me excitaba pero que también me daba miedo

Por la tarde fui al salón de belleza del hotel y me puse guapa para la ocasión. Llegué puntual a la cita, llamé y me abrió la puerta vestido con una bata de seda.

Me invitó a pasar y me dijo que encima de la mesa tenia un escrito con una serie de normas que tenia que seguir a rajatabla. Leí la hoja, en ella se me exigía dirigirme a el como Amo, se me prohibía estar en cualquier posición que superase en altura a la de mi amo, se me indicaba que no debía mirarlo a los ojos, y que no debía hablar si mi amo no lo ordenaba.

Me ordeno que me desnudase y me colocó un collar de perra. Mi excitación iba en aumento, el me dijo que hoy como era de prueba no iba a ser muy duro conmigo pero que debía saber que si aceptaba ser su esclava en un futuro lo sería. Yo asentí con la cabeza en señal de que estaba de acuerdo.

Me dijo que me iba a azotar tanto por su placer como para mi educación, y dicho esto me mandó poner a 4 patas y con una fusta me golpeo las nalgas.

Deje escapar gritos de dolor, entonces se puso furioso y me dijo que le iba a costar mucho educarme, y que si volvía a gritar me azotaría en el sexo.

Yo luche por contener los gritos pero intensificó los fustazos y se me escapó un grito.

Me dijo “lo siento querida pero ahora deberás ponerte de espaldas y abrirme bien esas piernas, he de aplicarte tu castigo”.
Estaba muy excitada y pese al grito aguanté bien los fustigazos en las nalgas, pero me asustaban demasiado los azotes en el sexo y se lo dije.

Me dijo que había aceptado libremente una sesión de prueba y ese castigo debía cumplirlo, que luego era libre a aceptar ser su esclava o no, y me dijo que me daría 4 fustigazos por el castigo anterior y 2 mas por hablar sin su permiso. Dicho esto me puso una mordaza en la boca y me dijo que contase, ya que recibiría 6 fustigazos en el sexo.

El dolor fue casi inaguantable, pero cuando acabó me sorprendió su ternura y me dijo querida lo has aguantado muy bien estoy orgulloso de ti, me acarició suavemente los pechos la cara y me penetró con mimo ya que mi sexo estaba magullado.

El placer sustituyó al dolor y mi amo me llevó a un orgasmo bestial, y digo, si, mi amo, pues ya había decidido ser su esclava. Mi corrida es la mejor que recuerdo de mi vida sexual.

Os seguiré contando...

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