relatos de infidelidades sexuales
Agregar a favoritos
Infiel por un dia.

Había quedado con Antonio que pasaría a recogerme por un problema que tenía un cliente suyo con Hacienda.

Llegué con el tiempo justo a casa para bañarme antes de que viniera a buscarme.

Justo cuando salía de la ducha sonó el timbre y para no hacerlo esperar me puse una toalla alrededor y salí corriendo a abrir la puerta.

Fui vestida así porque tengo confianza con El (bueno, la verdad es que iba medio desnuda). Es el marido de mi amiga Alicia y muy amigo de mi esposo. Hace mucho que veraneamos juntos y nos hemos visto mutuamente los cuatro en ropa interior sin que nuestras hormonas reaccionaran.

Lo invité a pasar y le dije que se tomase algo mientras yo me vestía. Se disculpó por haber venido unos minutos antes y salí corriendo hacia mi cuarto.

Me pareció que me miraba distinto a otras veces pero le resté importancia. Debía ser porque estaba tapada apenas con la toalla y todo hombre se perturba un poco cuando ve a una mujer así aunque sea su amiga.

Me puse la ropa interior y volví al baño a secarme el pelo cuando de repente sentí los brazos de Antonio alrededor de mi cintura y sus labios besándome mi cuello suavemente.

Cuando quise murmurar palabra me hizo callar con un chistido y no supe qué hacer, no reaccionaba o mejor dicho sí, porque sin darme cuenta le estaba desabrochando yo a El la camisa.

Antonio es un hombre atractivo no lo voy a negar pero hasta ahora lo veía simplemente como el marido de mi amiga, como mi amigo también y ni mucho menos como un amante, pero no se lo que me pasó en ese momento.

Enseguida estábamos desnudos en la cama y me ató las manos a la cabecera con una corbata de mi marido que había por ahí. También me vendó los ojos con un pañuelo.

Dijo que regresaba en un instante y me dejó atada, vendada, mojada y super caliente, esperando que volviera.

De pronto lo oigo entrar y empiezo a sentir algo en mi pecho. Parece viscoso y huele a dulce. Recorre mi cuerpo con esa sustancia hasta llegar a mi coño. Me abre las piernas y cubre mi sexo con ese líquido, y se pone a lamer el camino que hizo y me siento desfallecer.

Chupa mis pechos y eso hace que mis pezones se pongan durísimos y erguidos, sigue bajando y a cada lamida más caliente me pongo.

Llega al ombligo y con la lengua recoge todo lo que había ahí derramado. Nunca me había sentido tan cachonda

Finalmente llega hasta mi coño y sin más dilación empieza a lamer ese líquido que había derramado, yo gozaba.

Jugaba con mi clítoris, mordía mis labios vaginales suavemente e introducía su lengua dentro, pero justo cuando me estaba acercando al orgasmo paró.

Se separó de mí por unos instantes y cuando volví a sentir su tacto fue cuando me quitó la venda de los ojos.

Enfrente de mi cara estaba su polla super erecta. La metió en mi boca que no opuso resistencia y fue cuando pude saborear la sustancia pegajosa. ¡Era miel!

Estaba a punto de acabar cuando la sacó de mi boca y se dispuso a metérla dentro de mi coño húmedo.

Lo hizo despacio, queriendo sentir cada centímetro de mi interior. Empezó a entrar y salir, entrar y salir, de una forma muy especial que me hacía vivir en la gloria. Nunca antes me había pasado con mi marido.

Tocaba mis tetas y pellizcaba mis pezones, yo estaba tan excitada que para sentirlo más adentro le rodeé la cintura con mis piernas y El empujó hasta lo más profundo de mí.

Finalmente llegamos los 2 al orgasmo y para mí había sido uno de los más intensos que había tenido en muchos años. Fue el mejor sexo que tuve en mucho tiempo, no se si sería porque con mi esposo ya lo hacíamos en forma tan rutinaria que había perdido la noción de esta inmensa sensación que tuve hoy.

Después de quedarnos un rato juntos nos vestimos y fuimos a ver al cliente que nos estaba esperando.

Fue algo sorpresivo lo que pasó y no voy a decir que no me gustó, todo lo contrario. La pasé muy bien y El también, según me contó luego, aunque yo ya lo sabía.

Dijo que respetaba tanto a su mujer como a mi marido pero que tenía esa fantasía sexual de tener sexo conmigo desde hacía ya bastante tiempo y creyó que ésta era la oportunidad.

Quedamos de acuerdo en ocultar todo y no repetir la experiencia, aunque no se si lo volveremos hacer... Yo quiero mucho a mi esposo pero la pasé muy bien con Antonio.

Fui infiel por una vez casi sin darme cuenta y no me siento mal por ello...


Infidelidad y fatasias, estas chicas las pueden hacer realidad
Relatos de sexo infidelidades, relatos mujeres infieles, chicas que ponen los cuernos, casadas infieles con amigos
sexo gratis